¿Qué celebra realmente la Iglesia durante la Semana Santa?
La Semana Santa es el corazón del año litúrgico cristiano. Durante estos días, la Iglesia conmemora los misterios centrales de la fe: la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo. No se trata solo de una tradición cultural o de una expresión popular, sino del núcleo mismo del cristianismo.
Para los creyentes, la Semana Santa no es una representación simbólica, sino una actualización espiritual del amor de Dios manifestado en Cristo.
La Pasión: el amor llevado hasta el extremo
El relato de la Pasión muestra a Jesús aceptando libremente el sufrimiento y la cruz. Desde la Última Cena hasta el Calvario, Cristo se entrega por amor, no por obligación.
En términos cristianos, la cruz no es derrota, sino donación total. Jesús carga con el pecado del mundo para ofrecer reconciliación y salvación.
La Muerte: el silencio que interpela
El Viernes Santo es el único día del año en que no se celebra la Eucaristía. La Iglesia guarda silencio, contempla el misterio del dolor y reconoce la fragilidad humana.
Cristo muere realmente. Y en esa muerte, Dios se solidariza con el sufrimiento humano, incluso con el abandono y la injusticia.
La Resurrección: victoria de la vida
La Semana Santa no termina en la cruz. Su sentido pleno se alcanza en la Resurrección, celebrada en la Vigilia Pascual y el Domingo de Pascua.
La Resurrección proclama que el mal no tiene la última palabra, que la muerte ha sido vencida y que la vida nueva es posible.
Semana Santa: fe vivida, no solo recordada
La Iglesia invita a vivir estos días no como espectadores, sino como discípulos, participando en la liturgia, la oración y la conversión personal.
En Guatemala, la Semana Santa es una expresión viva de esta fe, donde la religiosidad popular se convierte en camino espiritual cuando se vive con sentido profundo.